Raúl Lara, inédito

09 de marzo – 23 de abril
Público: 12.418 visitantes

La muestra es inédita por doble partida: porque presenta una selección de trabajos nunca antes vistos, pero también porque pone en evidencia la productiva faceta de dibujante del artista tradicionalmente conocido como pintor acuarelista, actividad que le era cotidiana, pero que el Raúl Lara nunca expuso en vida.

““Raúl Lara es un pintor con mayúsculas, alguien capaz de entender la mezcla de todas las sangres, esa afirmación celebratoria del mestizo como referencia universal. Es el gran pintor del mestizaje boliviano”, dijo el historiador Carlos Mesa sobre él.

Nacido en el centro minero San José, de Oruro, el 17 de diciembre de 1940, Lara es considerado uno de los pintores más importantes del arte visual boliviano, de la segunda mitad del siglo XX.

A los 11 años inició su aprendizaje en el taller de su hermano Gustavo Lara. Cumplidos los 14 su familia migró a Argentina en busca de mejores oportunidades. En 1954, en Jujuy, gracias a su primera exposición, el poeta jujeño Domingo Zerpa, en calidad de tutor, lo invitó a estudiar en Buenos Aires.

Se formó en los talleres de Juan Carlos Castagnino y Besares Soraire. En 1957 se integró a la Asociación Estímulo de Bellas Artes. Fue parte del Grupo Espartaco (1958-1968), un movimiento de artistas que promovió el arte social en la década del 60 y rechazó el colonialismo cultural.

En 1960 ganó el Concurso de Becas del Fondo Nacional de la Artes para la escuela superior de Bellas Artes “Ernesto de la Cárcova”, donde se especializó en pintura mural al fresco.

Volvió a residir en Oruro, en 1977. En 1979 Raúl Lara se trasladó a La Paz.

Durante los 80 su trabajo se difundió en Uruguay, Venezuela, Chile, Ecuador, Cuba, Brasil, Reino Unido, Japón, Colombia, México, Italia, Estados Unidos y Alemania.

En enero de 1996 fue a vivir a Cochabamba, cuyo clima le permitía cuidar su salud de afecciones que le obligaron a tomar la decisión.

En 2001, la obra de Lara sentó presencia en el Pabellón Latinoamericano de la 49a Bienal de Venecia (Italia).

Raúl Lara también es considerado “maestro del realismo mágico”. Cultivó la pintura y el dibujo. Esta última faceta se devela públicamente con énfasis luego de su muerte el 22 de agosto de 2011, en Cochabamba.

El periodista Luis Ramiro Beltrán escribió sobre su obra: “Telúrica pero no folclórica, figurativa pero nada fotográfica, erótica pero casi nunca obscena, la pintura de Raúl Lara conjuga realidad y fantasía con talento y oficio de serie”.

“Maestro del oficio y gran retratista del alma boliviana”

Era en una casa de Santa Cruz, en 1982, el año que llegué a Bolivia, cuando vi el primer cuadro de Raúl Lara. Me impactó muchísimo, lo sentí como un hermano en la pintura y me dio un tremendo deseo de conocerlo personalmente.

Dos años después, Raúl me recibió en Sopocachi (La Paz), en el taller que compartía con su hermano Gustavo, también pintor. Del tocadiscos sonaba música de una banda tradicional boliviana, a todo volumen. Raúl movió todos los cuadros. Eran muchos los apoyados en las paredes, uno sobre otro, para mostrármelos.

No voy a olvidar nunca esta visita. Yo era una “gringa” todavía desconocida como artista y él me abrió las puertas de su taller con toda confianza y simpatía. Charlar con el gran Raúl fue para mi la confirmación de que lo figurativo en la pintura vale la pena. Sus obras muestran los personajes y paisajes “típicos” bolivianos, pero de una manera única, mágica e intimista.

Raúl, vos compartiste con tu ídolo Vincent y yo pude compartir contigo. Y no solo fue esa primera vez, la amistad y el respeto duró hasta que te fuiste con el viento.

Ahora me toca presentar dibujos y acuarelas inéditas, sesenta obras de arte elegidas entre miles de su legado. Qué puedo decir? Que la vida de Raúl, dedicada al dibujo y la pintura con la convicción de que el artista no se debe corromper con las modas o el reconocimiento, sino que debe seguir buscando dentro de sí, nos queda como ejemplo de un hombre íntegro.

Raúl Lara, gran maestro del oficio y gran retratista del alma boliviana, gracias por mostrarnos que no es el folclore, sino el sentir profundo que nos hace bolivianos.

Ejti Stih

Pintora

Directora de Manzana 1 Espacio de Arte

 

Semblanza

Lápiz, acuarelas, tintas, aguadas, acrílicos, micropuntas fueron las técnicas usadas para despertar a personajes y vivencias de su infancia con la tremenda imaginación que caracterizó a Raúl Lara y con la motivación y apoyo de su hermano mayor Gustavo Lara, pintor y escultor.

A los 14 años, viviendo y estudiando en Buenos Aires, tuvo la influencia de los maestros Picasso, Van Gogh, Goya y Bacon, entre otros. Con esa vivencia y apego, surgieron sus obras y con ellas, su estilo propio.

Al retornar a Jujuy, a sus 29 años, volvió la añoranza de su infancia, se sintió geográficamente más cerca de su país natal Bolivia y plasmó en sus dibujos recuerdos y apuntes (manuscritos) que enriquecieron su vida de artista, hasta el último día.

Después de 25 años, cuando alcanzó los 39 de edad, volvió a Bolivia y quedó deslumbrado con la cultura y costumbres de los mercados, los prestes y el carnaval. Se produjo entonces un gran cambio en su temática y encendió su paleta de magentas, azules y violáceos.

Cada espacio, personajes, niños, viejos, jóvenes, rubios, morenos, todos fueron motivo pictórico para sus obras soñadas, como es la serie que ilustró la novela del escritor chileno José Donoso, para Periolibros, proyecto del que participaron Fernando Botero, José Luis Cuevas, Roberto Matta, Antoni Tapies, entre otros.

Estos estudios o divertimentos, como Raúl Lara solía llamarlos, fueron la gestación de sus obras maestras en el dibujo, bocetos que nacieron de forma espontánea y libre en la intimidad de su taller, que por primera se presentan en Santa Cruz de la Sierra. Él nunca pensó en mostrarlos, por eso la exposición en Manzana 1 Espacio de arte, desnuda inéditos y profundos sueños de Raúl.

Lidia de Lara

Esposa de Raúl Lara

9 de marzo, de 2017