Casacas en el tiempo

26 de enero – 05 de marzo
Público: 22.452 visitantes

Ante la conciencia de que el Carnaval es una de las principales manifestaciones culturales de Santa Cruz y que, como tal, hay que investigarlo, documentarlo y difundirlo Manzana 1 Espacio de Arte propone la exposición Casacas en el tiempo.

El objetivo es mostrar cómo las casacas y batas de Carnaval tuvieron cambios y cobraron protagonismo con el paso de los años, con la aparición de nuevas tecnologías en impresión y la intervención de artistas visuales y de diseñadores de moda que suman su ingenio para que este vestuario exprese y transporte a un contexto.

Casacas en el tiempo incluye un repaso por las prendas hechas solo con tela, la adopción de un color identitario, la combinación de colores, distintivos bordados, serigrafía y sublimación.

Un segmento de la muestra cuenta con la producción de pintores y diseñadores invitados a crear exclusivamente su versión personal de la prenda, de ahí el espacio “Casacas de autor”.

Asimismo, en afán de promover una plataforma para el talento joven, la exposición exhibe las obras ganadoras del Concurso de Diseño de Casacas, al que respondieron 40 autores con 44 trabajos.

Tocados de trajes de fantasía diseñados por Rodolfo Pinto completan la exhibición. El creador combina pedrería, plumaje y múltiples colores en formas que ya le dieron premios en los carnavales 2015 y 2016.

Casacas en el tiempo ofrece también una reseña sobre la intervención de la mujer en la festividad cruceña, hito elocuente en una escena preminentemente de hombres, que rompió esa tradición en 1972 con la aparición de la comparsa Robachicos.

 

CASACAS: REFERENCIAS HISTÓRICAS

Los últimos años del siglo XIX hasta 1940, aproximadamente, el vestuario de las agrupaciones de Carnaval era pulcro y elegante.

En torno al año 1945 comenzó en Santa Cruz la costumbre del juego sucio con aceite quemado, barro y agua maloliente.

La bata, que data de finales del siglo XIX, quedó en la identidad de algunas comparsas tradicionales como los Tauras, que nunca la dejaron.

El uso de la casaca y de la bata se produjo entonces desde que las comparsas buscaron un uniforme cómodo y de un color distintivo. Holgada, elegida por su simpleza y versatilidad, se popularizó en la década del 50.

La tienda Espino Blanco fue la primera que importó las telas para casacas con los colores requeridos por los comparseros, que se preveían de ella.

Casacas en el tiempo presenta un recorrido visual por la historia con los cambios que tuvo la casaca hasta estos días, como prenda protagonista elocuente del festejo y de la pasión carnavalera de adultos, jóvenes y niños, desde la pura tela colorida, la combinación de colores y el bordado hasta la impresión en serigrafía y la nueva técnica de la sublimación.

La etimología del término casaca no está clara: podría derivar del italiano casacca o del francés casaque, según indica la Real Academia Española (RAE) en su diccionario. El concepto alude a una prenda de vestir que se ajusta al cuerpo y que muchas veces es un uniforme.

 

CASACAS DE AUTOR

La producción de pintores y diseñadores invitados a hacer su versión de casaca ocupa este espacio con modelos exclusivamente hechos para la muestra por Alfredo Müller, Jamir Johanson, Carlos Paz , Douglas Rodrigo Rada, Romanet Zárate, Fabricio Lara, Arelí Ribero, Roberto Valcárcel, Henry Flores, Guido Bravo, María Zanutti y Adolfo Torrico. Asimismo, reproducciones de fragmentos de obras de Armando Jordán, José María Payno y Tito Kuramotto, de quienes se solicitó autorización. Asimismo Mariana Landívar, Ariel Canido, Miguel Ángel Escalante Flambury, Daniel Ágreda, Sixto Nolasco, Paola Fiorilo, Irene Pessoa, Papingo Maminga y Úrsula Cabrera.

La intervención de creativos en esta labor es un ingrediente que data de hace pocos años, que cada vez cobra mayor fuerza y distingue las prendas por sobre otras comunes.

 

CONCURSO DE DISEÑO DE CASACAS, GANADORES Y MENCIONES

En la fiesta de Carnaval, donde interviene protagónicamente el factor creativo, cada vez hay mayor cabida para los diseñadores de moda, gráficos y artistas.

Están los nombres ya consagrados y los que están en carrera ascendente. También los que desde sus profesiones o estudios especializados aspiran para su trabajo un espacio privilegiado.

Precisamente en el afán de promover una plataforma de destaque para el talento joven, Manzana 1 Espacio de Arte llamó al Concurso de Diseño de Casacas, convencido de que una de sus misiones, en la gestión cultural por las artes visuales, es fomentar participación y dar oportunidades.

Casacas en el tiempo exhibe los tres diseños ganadores: Valerie Monic, primer lugar; Alejandro Ugalde, segundo lugar y Sandra Mansilla, tercer lugar. Irán, en miniatura, las menciones obtenidas por Arturo Castillo, Paul Hurtado Herrera y Sofía Prado Martínez entre las 44 propuestas de 40 autores que respondieron a la iniciativa de la galería. El jurado estuvo integrado por la artista y directora de Manzana 1, Ejti Stih; el publicista Eduardo Baeza y el diseñador Quito Velasco.

 

PINTURAS DOCUMENTALES DE ARMANDO JORDÁN

Dos obras de Armando Jordán con temática carnavalera, de propiedad del Museo de Historia de Santa Cruz, se exhiben en esta oportunidad en Manzana 1: una imagen del Carnaval que era eminentemente masculino. En ella queda registro del antiguo vestuario de Carnaval, con la réplica del baton largo y blanco del Ku Kux Klan, usada por la comparsa del mismo nombre y el traje blanco de la comparsa Plus Ultra, que se observa en el lienzo pintado en 1930.

Otra escena que, documenta el juego en la calle, data de 1964 y en ella ya se aprecia la participación femenina.

Armando Jordán Alcázar (Irupana, La Paz, 1893 – Santa Cruz de la Sierra, 1980) fue un artista pintor autodidacta. Hijo del cruceño Froilán C. Jordán y de la noryungueña Cleofé Alcázar. Radicó en Santa Cruz de la Sierra desde 1903.

Su obra es testimonio de la vieja Santa Cruz urbana, la flora y la fauna. Es paisajista y documentalista de la primera mitad del siglo XX. Sus óleos y acuarelas reproducen, con realismo, acontecimientos tradicionales, populares y folclóricos.

Fue profesor de dibujo en el colegio Nacional Florida de 1915 a 1933. Sus primeras obras conocidas datan de entre 1920 y 1930.

Armando Jordán murió en 1982.

 

LOS TOCADOS DE RODOLFO PINTO

Las reinas de los años 40 y 50 lucieron elegantes, pero sencillas. La pompa en el vestuario viene desde cuando, en la época de la goma, los viajes a Brasil, Argentina y Europa hacían posible la importación de ideas y vestuarios con mayor vistosidad.

Los tocados y el plumaje para los trajes datan de los 60 y 70, décadas en las que comenzó a usarse e incluso se adoptaron hasta estos días, cada vez con mayor presencia.

Actualmente creativos de alta calidad y abundantes confeccionistas locales aportan a la fiesta el ingrediente de la espectacularidad.

Los tocados diseñados y elaborados por Rodolfo Pinto son un segmento de la producción visual minuciosamente elaborada para el Carnaval 2017.

Adolfo Pinto Villarroel nació en Santa Cruz de la Sierra, 12 de marzo de 1975. Pertenece a una familia dedicada a la moda. Es diseñador autodidacta. Aprendió el oficio empapado del trabajo de las modistas Jesús González y Sonia Ortiz, su tía y prima, respectivamente.

Instaló su taller y trabaja de manera independiente desde hace cinco años, junto a un equipo que actualmente tiene 30 operarios.

Está completamente dedicado a la moda de alta costura, sin embargo en época de carnaval se especializa en la confección de trajes y tocados para reinas de comparsas.

Su labor se expande en estas fechas porque viste a las soberanas del Carnaval cruceño en varias ciudades de Estados Unidos, en Londres (Inglaterra) y en Dubai (Emiratos Árabes), donde es requerido por las comunidades bolivianas.

Sus creaciones recibieron premios en los corsos de 2015 y 2016 por las fantasías de las comparsas Piltrafas, Taitas, Amazonas, Pioneras, Mitacuñá, Cuñaporá, Auténticas y Cuñataí.

Este 2017 diseñó y confecciona el vestuario de ocho comparsas femeninas.