Retrospectiva de la obra de José María Payno

27 de julio – 3 de septiembre
Público: 15.784 visitantes

Más de un centenar de pinturas y dibujos de José María Payno integran la retrospectiva de homenaje a la vida del artista nacido en España, que no solo adoptó la nacionalidad boliviana, sino adoptó a Santa Cruz como suya, la plasmó en el lienzo y recreó sus paisajes, rostros e historia.

José María Payno, con más de 70 años de dedicación a la pintura, fue consecuente en el arte hasta cuando los sentidos de la vista y la audición se le apagaban, no así el ímpetu de la vocación y la satisfacción de un camino bien recorrido.

La muestra retrospectiva que Manzana 1 trabajó con él desde 2016, y que él esperaba con ansias y emoción, emociona también a Manzana 1 Espacio de Arte porque es una manera de valorar su convicción, sus obras y su carisma de maestro de otras generaciones.

Entre su legado ya conocido y que es de propiedad de coleccionistas, personas e instituciones, la muestra de Manzana 1 revelará al menos 20 cuadros inéditos pintados por el autor durante los últimos años de su vida. Mostrará igualmente los bocetos que fueron base de mucha de su obra y dibujos, una de las especialidades que cultivó.

BIOGRAFÍA

José María Payno Balasanz

Fuente Cantos, Soria (España), 30 de septiembre de 1924 – Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), 7 de mayo de 2017

Artista plástico formado en la escuela de Bellas Artes de Lisboa y en el Circulo Artístico Mario Augusto, de la misma ciudad; y médico veterinario, graduado en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. Radicó en Santa Cruz de la Sierra desde 1944 y adopó la nacionalidad boliviana.

Payno tuvo una larga trayectoria pictórica marcada por el estilo figurativo y tendencia realista. Su temática fue principalmente cruceña, con cuadros históricos, costumbristas, retratos y paisajes.
Desde sus 20 años de edad practicó la enseñanza del arte en diferentes centros educativos y universidades de Bolivia y Brasil y en su atelier particular.
Hacia 1958 contrajo matrimonio con la cruceña Esperanza Rivero, con quien tiene tres hijos: Susana, Marynés y Miguel Ángel. En los años 1960 se fue con su familia a Río de Janeiro, Brasil, donde trabajó durante varios años.

Hizo trabajos editoriales en Buenos Aires y en Río de Janeiro.

A fines de los años 60 regresó a Santa Cruz y fundó, en colaboración con otros artistas locales, la Asociación de Artistas Plásticos de Santa Cruz, de la que fue su primer presidente. Bajo el auspicio de esta asociación, la Casa de la Cultura abrió su primer salón de exposiciones. Payno también fue socio fundador de la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos, ABAP.

En 1997 patentó su invención de una técnica de ejecución pictórica, resistente, que llamó Pintura Coloidal, que utilizó en sus cuadros.

Realizó 20 exposiciones individuales en Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y participó en más de 50 exposiciones colectivas en Lisboa, Buenos Aires, Río de Janeiro y varias ciudades de Bolivia.
En 1946 obtuvo el Primer Premio y concesión para una Pintura Mural en el Paraninfo Universitario, UAGRM; En 1960 ganó el Concurso de Emblema Pro IV Centenario, convocado por la Alcaldía Municipal, Santa Cruz.

Fue Premiado en las dos primeras Bienales de Santa Cruz, en 1977 y 1979, aunque rechazó ambos Premios (pecuniario y diploma) en señal de protesta por actos del jurado que consideró humillantes para los artistas. Desde esa oportunidad no volvió a concursar.

En 1991, en reconocimiento a su aporte, fue galardonado con la Medalla al Mérito Municipal de Santa Cruz de la Sierra.
Su obra pictórica más famosa es La fundación de Santa Cruz (óleo de 3.50 m x 2.20 m), instalada en el salón de sesiones del Concejo Municipal. Fue pintada como homenaje del autor al IV Centenario de la Fundación de Santa Cruz.

José María Payno es autor del libro Las artes y las proporciones estéticas (Santa Cruz. UPSA, 2002) en el que analiza los temas que le apasionaron durante su vida y plantea proporciones matemáticas orientadas a asegurar la calidad artística.

Durante décadas trabajó en su profesión como veterinario, en los laboratorios del Ministerio de Agricultura, en Santa Cruz, hasta jubilarse en la década de 1990.

Gozó de una larga y fructífera vida, enseñando en su taller a jóvenes. Pintó incluso hasta después de cumplir los 90 años de edad.

 Su legado: la pintura documental

José María Payno no fue de los pintores que se hacen muchas preguntan sobre qué vale y qué no en el arte. Hacía bocetos de la naturaleza con gran precisión, que después muy metódicamente usaba para pintar los cuadros, a veces de gran formato.

Agradecido con la vida y la tierra camba, donde con su padre finalmente encontró refugio tranquilo tras escapar de la guerra civil española, Payno pintó lo que le rodeaba y dejó una pintura documental sobre quiénes somos y dónde vivimos. Es una obra que ayuda a construir nuestra identidad y recuerda nuestra historia, principalmente rural.

A fines del año pasado lo visitamos en su taller para organizar su muestra retrospectiva con su acompañamiento. Fue un encuentro hermoso con un hombre de casi 93 años que toda su vida pintó. Hoy la apertura de la exposición número 101 de Manzana 1 Espacio de Arte va a tener que darse sin él, que, Dios quiera, acompañe desde la otra orilla esta alegría de compartir sus magistrales bocetos y cuadros hechos con su invención, la técnica coloidal.

Ejti Stih

Directora de Manzana 1 Espacio de Arte

Exalta la cultura tradicional cruceña, naturaleza,

personajes y oficios más característicos del oriente

La obra pictórica de José María Payno Balasanz se expresa principalmente entre los meandros de lo que se conoce como realismo y naturalismo, que algunos denominan genéricamente como estilo figurativo.

Su realismo resulta evidente en óleos en donde su capacidad de representar lo que observa, especialmente lo cotidiano o lo típico, resulta en una objetividad más emparentada con la fotografía que con la pintura.

En esos cuadros parece no haber ideologización alguna, esforzándose en mostrar la realidad de la vida y la naturaleza y entre sus ejemplos más destacados están sus bodegones.

Su mayor fuerza artística se reconoce cuando enriquece ese realismo con manifestaciones y motivaciones propias del naturalismo, y entonces, el paisaje rural expresa esa tranquilidad tan opuesta al ajetreo urbano, el retrato manifiesta el cansancio, el hastío o las cualidades individuales del representado, el grupo muestra las emociones y roles del oficio o papel de cada personaje, y así sucesivamente.

En estas obras la pintura gana vida gracias al mensaje que raras veces apela a la crítica social y generalmente se concentra en exaltar la cultura tradicional cruceña, así como lo naturaleza, los personajes y oficios más característicos del oriente.

En su óleo más famoso, el de la Fundación de Santa Cruz de la Sierra, su intencionada rigurosidad histórica es particularmente expresiva en su manejo de jerarquías y roles, así como de las proporciones, en donde se destaca especialmente y sobre las cuales publicó un libro.

Algunos ensayos pictóricos del tipo abstracto e incluso ingenuos (naive) que realizó simplemente muestran su afán exploratorio, cuyo resultado más concreto fue la invención de la pintura que él llamó coloidal y que logró patentar en 1997.

La tranquilidad y sencillez que permean su obra no se alejan de su estilo de vida y su personalidad artística, que deja un legado enorme.

Arq. Víctor Hugo Limpias

Decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, de la UPSA

Autor de un ícono de la pintura histórica

Aunque era veterinario de profesión, el Dr. Payno  amaba la pintura y a ella se dedicó la mayor parte de su vida. Nació en España, junto con sus padres llegó a Santa Cruz de la Sierra, en la década de los cuarenta, cuando esta ciudad era solo una aldea. Tenía apenas veinte años en el momento de su llegada y se dedicó al arte, con el apoyo de su padre. Estudió veterinaria en la recién fundada Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno.

Sus vínculos con su Alma Mater fueron muy fuertes, su obra la Fundación de Santa Cruz de la Sierra – la más importante de todas- la pintó inicialmente para la Universidad cruceña, para las celebraciones de los 400 años de fundación de nuestra ciudad. Por la falta de recursos en el tesoro universitario fue comprada por la Alcaldía Municipal. Este cuadro marca un hito en la pintura histórica cruceña ya que con ella se inicia la representación de los momentos históricos fundamentales. La mirada de Payno a nuestra sociedad, a nuestro paisaje y a nuestra historia, es una evidencia de su crítica permanente al orden establecido que la logra con la representación de la cotidianidad tanto urbana como rural.

Payno desarrolló su propia técnica de pintura que llamó Coloidal y la patentó. Su libro, Las artes y las proporciones estéticas (2002), es uno de los pocos libros de teoría del arte que se han escrito en nuestra región.

Paula Peña

Historiadora

Directora del Museo de Historia de Santa Cruz