01 de febrero 2018 – 02 de marzo 2018
Público: 15.458 visitantes

Manzana 1 Espacio de Arte tiene en Curadores 2018 una nueva experiencia en pos del fin de mostrar, en la práctica, en qué consiste el trabajo del curador y qué resulta de esta especialidad de las Artes Visuales.

La muestra se realiza esta vez por cuarto año consecutivo y se la mantiene vigente debido a que la recepción del público fue en crecimiento como una señal de que el espectador aprecia la diversidad y valora el sentido didáctico de la propuesta.

Con la presente versión la galería abre su abanico de participantes y suma ya 13 autores protagonistas, que a su vez tomaron y toman como referencia las obras de al menos 60 artistas nacionales y extranjeros para la construcción de sus proyectos curatoriales, la inclusión es otra característica de este encuentro de especialistas.

Participan esta vez los curadores Cecilia Bayá, Eduardo Ribera, José Bedoya, Juan Fabbri y María Schneider.

TRANSITAR COMPROMETIDA, de Cecilia Bayá Botti

En su sala, la curaduría como tema de esta muestra, a partir de la experiencia de tres décadas de seguimiento a la obra del artista escultor Marcelo Callaú, es presentada con recursos diferentes mediante los cuales la pieza central se encuentra en un holograma.

 

Para Cecilia Bayá la curaduría “tiene la función de poner en valor la obra de arte y a su creador utilizando distintos recursos que incluyen la investigación, la reflexión, la elaboración de textos y la exposición para transmitir información, generar emociones, dar sentido y propiciar lecturas”.

 

DIBUJO LIBRE, de Eduardo Ribera Blue Box

Una característica del arte visual latinoamericano es la noción referente  a determinadas posiciones políticas. Estas sirven de válvula de escape (descompresión)  o  de consolidación (presión). Existen varios ejemplos de obras con visiones frontales que desde principio del siglo XIV se han enraizado como registro histórico de los procesos políticos y sociales de la región.

Desde mediados de la década del 2000 las redes sociales han democratizado el uso (y abuso) de ciertas técnicas como son la gráfica, la fotografía y la escritura (corta).  Forjando nuevos géneros como los memes o GIFs, estos se viralizan en plataformas digitales virtuales como Facebook o Whatsapp.

Si bien estas nuevas locuciones no han llegado aún a su pináculo más intenso, por ahora han logrado dotar al usuario (artista o no) de una herramienta comunicacional  efectiva que antes solo ejercían unos pocos. Estos  nuevos medios proponen a la sociedad expresarse de manera “libre” y “difundir” su criterio generando flujo y reflujo en momentos de agitación social.

Esta muestra curatorial presenta a dos reconocidos artistas que fueron seleccionados por las imágenes que compartieron en sus muros personales de facebook.

Roberto Valcárcel confronta a su público virtual con la imagen de la palabra NO, sin más explicación que el contexto de lo que se vive en el aquí y ahora en Bolivia.

Tony Suarez, que comparte en su muro más de 50 fotografías de boletas de votación al momento de ser contabilizadas en la elección de magistrados 2017 para ocupar los puestos del Órgano Judicial y del Tribunal Constitucional Plurinacional.

La sociedad (el pueblo) ya no se contenta con recibir las pancartas fabricadas por sus patrones o lideres sindicalizados, ellos por ahora encontraron la manera individual de crear sus propios logos y símbolos.

 

Para Eduardo Ribera, “un curador de arte es la persona que posee conocimientos en arte e historia del arte y habilidades de gestión cultural necesarias para desarrollar estrategias de exhibición eficientes, que aseguren una comunicación fluida en la cadena: artista / obra / institución / espectador”.

 

AGUA – TIERRA – VIDA, de José Bedoya

Actualmente la práctica del arte reflexiona sobre las ondas preocupaciones de la humanidad, por lo que muchos artistas dedican su trabajo a alertar sobre hechos que hacen a la crisis global de la naturaleza y a los peligros que acechan a los diferentes sistemas que sostienen la vida en el planeta.

Las grandes obras de ingeniería, las prácticas irresponsables de la explotación de recursos y la ampliación de las fronteras agrícolas y urbanas amenazan los ecosistemas y ponen en el límite de la desaparición a miles de especies vegetales y animales. El desequilibrio entre los elementos que son esenciales a la vida es un proceso en el que el hombre ha hecho eminente su propia desaparición.

Durante los últimos años he acompañado dos proyectos que llevan, desde la práctica de la cerámica, una propuesta renovada en el arte contemporáneo; no se trata de algo totalmente nuevo, recordemos que en 1997 Raquel Schwartz propuso la instalación cerámica titulada “Bajo el cielo más puro de América”, que hacía referencia precisamente a la contaminación ambiental en Santa Cruz.

Sin embargo Ysyryguazu, de Lourdes Montero Justiniano y Obsesión, de Isabel Garrón Velarde son un ejemplo del manejo permanente de la cerámica como medio contemporáneo.

 

YSYRYGUAZU

Los ríos en su curso arrastraron y conformaron importantes depósitos de arcilla, arenas y limos, que terminaron por modelar el paisaje en el que se asentó la mayor parte de las culturas. Hace dos mil años que se establecieron en un intrincado tejido de afluentes, brazos e islas que conforman las cuencas del Paraná y del Amazonas, un grupo de tribus que de manera genérica son conocidos como Ava cuya traducción es “ser humano”, de cuya lengua, el guaraní, tomamos la palabra Ysyryguasu – río, que incluye de manera poética su curso y el hábitat que conforma en torno suyo y que alberga la vida.

 

OBSESIÓN

Esta obra de gran fuerza expresiva conjuga una diversidad de sentimientos a través de incidir en un espacio límite entre la existencia y la desaparición gradual de las especies, retratando una variedad de aves bolivianas en peligro de extinción.

El conjunto de la propuesta es una referencia reiterada de la destrucción de la vida en el planeta, un llamado poético pero a la vez desesperado, para comprometernos con acciones reales: parar la deforestación, la destrucción de los hábitats de las aves y las condiciones de vida de las otras especies, de cuya existencia en el futuro somos responsables.

 

Para José Bedoya “curaduría es un proceso creativo mediante el cual se construye un discurso teórico y multisensorial en complicidad con las piezas de arte y los artistas, aproximando al público a nuevas experiencias sensitivas, que generan múltiples percepciones aportando a la reflexión y a la construcción del conocimiento referido al mundo, el ser humano y las culturas. La labor del curador nace en la construcción de un concepto que, para transformarse en guion y en propuesta museográfica, requiere de una mediación inteligente entre creación artística, contexto y medios disponibles”.

 

TENSIONES, de Juan Fabbri

Bolivia es un país con profundas diferencias culturales, sociales y económicas. En las últimas décadas fue un Estado convulsionado. En este escenario, los movimientos sociales han establecido importantes trayectorias políticas constituyéndose en una de las principales fuerzas. De esta manera, los movimientos sociales fueron capaces de generar cambios en las políticas públicas de Estado y exigir demandas a través de sus manifestaciones en las calles y carreteras.

La Paz, sede de gobierno de Bolivia, es una zona conflictiva. En las calles de esta ciudad la mayor parte de los días del año se presentan marchas y manifestaciones de la población civil organizada. Reclamos, descontentos y transformaciones son sus principales solicitudes. Vivir en La Paz significa habitar cotidianamente entre marchas que son la marca de la urbe y un componente de nuestra sociedad. Las manifestaciones en el espacio público responden a intereses propios de los sectores y generan tensiones. Fruto de esta relación tensa entre gobierno y movimientos sociales se construye dialécticamente parte de la historia del país.

En la presente curaduría las marchas son el elemento clave capaz de detonar ideas sobre Bolivia, sobre la personalidad del boliviano, sobre la ciudad de La Paz y sobre los movimientos sociales. La curaduría pretende recoger esta fuerza política y presentarla a los visitantes como parte de las estéticas contemporáneas que se desarrollan en el país.

 

 Para Juan Fabbri “la curaduría es la producción de pensamiento y de discurso a través de citas visuales. Por su parte, cada cita visual tiene su propio discurso y establece su propia voz, su propia manera de decir y de transformar el mundo. La curaduría propone que las citas generen una composición polifónica sobre un concepto propuesto. La curaduría es una idea materializada a través de un conjunto de obras de otros”.

 

 

PROPIO, de María Schneider

Es… lo que pertenece a alguien. Que es característico y peculiar. Pertinente. Lo natural (significados tomados del diccionario de la lengua española de la RAE).

Pensar desde el aquí y ahora en Santa Cruz de la Sierra nos lleva a un cuestionamiento, no extraño en el pasado, ante los constantes cambios que como urbe y cultura vienen sucediendo, procesos que son y han sido parte de infinitas ciudades que como la nuestra crecen abrazando su evolución, el olvido y su reemplazo por lo antes ajeno.

Su mirada desde lo cultural y desde el arte denotan no solo aquellas formas creativas de expresión, sino reflexiones, ideas y anhelos de quienes han habitado este espacio junto a sus peculiares características de las que lo heredado, foráneo, simbiótico e hibridaciones ya son parte.

Repasando la producción artística cruceña y su historia llegamos a esta casi segunda década del nuevo milenio junto a un grupo de artistas que representan la escena local plasmando inquietudes personales que dialogan con lo global.

Propio pretende ejemplificar lo que somos o parte de ello, lo extraño y lo cotidiano, propuesta con la que nos sentiremos identificados o nos será indiferente. El arte es y ha sido una revelación de las distintas sociedades y contextos en los que se desarrollan. Nos presenta un reflejo en el que no necesariamente encontraremos lo que esperamos.

 

Para María Schneider la “curaduría es el cuestionamiento y observación constante de lo que nos rodea expresado mediante formas creativas, en las que se entra en complicidad con el artista”.