07 de junio 2018 – 13 de julio 2018
Público: 25.943 visitantes

Pinturas de Hartmann y esculturas de Olivares y Márquez

Manzana 1 Espacio de Arte acoge la exposición de los escultores Édgar Márquez (Bolivia) con una serie trabajada en metal y dedicada a la figura humana; Lorena Olivares (Chile), con obras en madera y piedra ofrece la selección De la tierra y los óleos de la pintora Roxana Hartmann (Bolivia) en la colección Casa tomada. Ellos confluyen en Manzana 1 para dar cuerpo a una propuesta diversa que los valora y ubica en el foco de la atención.

Roxana Hartmann es una protagonista del arte nacional cuyo trabajo llega por primera vez a esta galería. Márquez llega a Manzana 1 tras un recorrido ascendente en la escultura boliviana como una figura emergente. Lorena Olivares,de gran trayectoria en su país, Chile, lo hace a partir de su participación en los simposios que tiene Santa Cruz, plataformas que permiten seguir tendiendo puentes, nuevas relaciones y diálogos que trascienden fronteras.

ÉDGAR MÁRQUEZ MASUELOS

(Tomina, Chuquisaca, 1982).

Es egresado de la carrera de Arte de la UAGRM. Fue parte de exposiciones colectivas en Manzana 1 Espacio de Arte en 2012 y 2016; Trica 2016, en Los Tajibos y Magma 2014, en Casa Municipal de Cultura. Fue parte de una instalación colectiva en la Bienal del Martadero Cochabamba, en septiembre 2011.

Ganó el primer lugar en el Concurso Nacional de Escultura “Mujer” de  Casa Design Center en 2012 y 2016 y, en ese mismo certamen, el segundo lugar en las versiones 2013 y 2014. Obtuvo la primera mención en el concurso Municipal de Pintura y Escultura “Santa Cruz de la Sierra”, en 2011.

Participó en el Primer Encuentro Nacional de Jóvenes Escultores 2013 y fue asistente en el V Simposio Internacional de Escultura 2015, ambos eventos promovidos por Manzana 1 Espacio de Arte.

También trabajó en el 3er. Simposio Internacional de Escultura Casa Design Center, invitado a producir una obra “en vivo” junto a los maestros escultores que asistieron al evento, en Santa Cruz de la Sierra.

Como él afirma, su obra busca la expresión corporal para generar sentimientos en el público a través del movimiento. “Mi objetivo es que el espectador se conecte con esta danza”, dice.

LORENA OLIVARES LOYOLA

(Santiago de Chile, 1973).

Estudió en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile entre 1991 y 1995, en 1997 se tituló como escultora con distinción máxima. Actualmente vive y trabaja en El Manzano, Cajón del Maipo, sector cordillerano de Santiago, Chile.

Ha realizado numerosas exposiciones, individuales y colectivas, en Chile y el extranjero. Entre sus distinciones se encuentra la beca Amigos del Arte, Fondart, premios en concursos de escultura a escala nacional e invitaciones a simposios dentro y fuera de Chile.

Varias de sus obras de gran formato se encuentran emplazadas en espacios públicos de Chile, Argentina, Italia, Alemania, Bolivia, Brasil, Chipre y Tailandia.

Su trabajo escultórico se desarrolla principalmente en dos ámbitos: obras de gran formato donde propone una interrelación con el paisaje y el espectador, y obras más pequeñas e intimistas. En sus obras se combinan materiales como el acero, metales fundidos, madera, cerámica y piedra.

Define su obra como abstracción orgánica, muy referida a la naturaleza y su geometría, su simpleza y fragilidad, buscando en ello indagar en temáticas sobre el ser humano, su relación consigo mismo, con los demás, la naturaleza y el espacio que habita.

DE LA TIERRA

Por: Lorena Olivares

El principio de la vida es lo que nos define como seres de la Tierra, como parte de un sistema perfecto cuyos ciclos ordenan cada una de sus manifestaciones. Sin embargo hemos perdido en gran medida ese vínculo.

El principio vital es tan fuerte que siempre busca y encuentra la manera de manifestarse. Como seres humanos somos parte de ese principio en nuestra más amplia diversidad. La Tierra no está frente a nosotros como algo ajeno y distinto, formamos parte de ella. Tierra y Humanidad son una sola.

Mis obras buscan hablar sobre ese principio vital y el vínculo que tenemos con la Tierra, los procesos de gestación y nacimiento, desarrollo y muerte, que nos definen como seres de la Tierra.

La temática de mis obras en los últimos años está centrada en la naturaleza y sus ciclos, de cómo nosotros como seres humanos somos parte de ellos integrados en una trama que nos vincula tanto con los demás, con la tierra, nuestro hogar, como con el universo, donde todo existe y vive al unísono. Sin embargo hemos olvidado en gran parte esa vinculación y vivimos separados de todo.
Mis obras hablan de la potencialidad, pues así como las semillas tienen en su interior toda la información del árbol y los frutos, nosotros como seres humanos también guardamos en nuestro interior la capacidad de manifestar nuestro máximo potencial.

ROXANA HARTMANN 

(Santa Cruz de la Sierra, 1977).

Pintora. Es licenciada en Arte con especialidad en Diseño Gráfico, por la Universidad del Estado de Kansas (EEUU). Es artista por oficio y decisión. Investiga y escribe sobre arte, existencia y relaciones humanas. También es conferencista y tallerista sobre arte y diseño. Ejerció la docencia universitaria.

CASA TOMADA

Por: Roxana Hartmann

Mi obra parte de la observación de lo cotidiano y propone una mirada o reclamo sobre las relaciones entre las personas y su historia, su memoria y los lazos afectivos actuales. Cada pieza es una reflexión de los eventos cotidianos personales, sociales y políticos y sus efectos en la vida de las personas.

¿Qué importancia tienen las manifestaciones que me rodean? ¿Qué poseemos si perdemos la democracia? ¿Qué me quitan y a qué me sujeto cuando todo está sometido a un régimen totalitario y abusivo? ¿Cuál es mi discurso desde mi lugar y entre mis afectos? ¿Qué es lo que me define, lo que soy y lo que tengo? Lo que tenemos es lo que cada uno es a partir de su historia, de su origen, de la raíz. Lo que importa es la esencia.

Casa tomada es justo ese espacio en el tiempo (en el tiempo real e imaginado), es una colección de pedazos de una vida, es donde cada quién se refugia para salvarse de la miseria. Casa tomada es el lugar seguro o quizás la catarsis necesaria para seguir y redefinirse a partir de lo importante, de lo imprescindible.