Francine Secretan

50 años en el arte
Escultura y pintura

 

Del 16 de diciembre  de 2021 al 29 de enero de 2022
Público: 14.365 visitas

Manzana 1 Espacio de Arte acoge la segunda exposición que Francine Secretan realiza en Santa Cruz de la Sierra en sus 50 años de trayectoria. La primera fue una muestra de esculturas en el entonces Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI), en 1996.

En esta ocasión Francine Secretan llega para celebrar 50 años de trabajo en el arte, sobre todo en la escultura. Debido a ello, las salas de Manzana 1 acogerán un resumen de su producción en metal y madera. Asimismo, Francine revela en esta ocasión -por primera vez- su faceta como pintora, hecho que la emociona y motiva en esta etapa en la que sus temas se enfocan en la geometría que visualiza en la cultura andina.

Francine conmemora 50 años de trayectoria convencida de que lo más importante para ella en estas cinco décadas es que siempre privilegió sus pensamientos sin hacer ninguna concesión. Orgullosa de su consecuencia afirma: “Mi trabajo ha sido un encuentro con lo que siento, pienso y cómo veo la vida. Mi arte es un encuentro conmigo misma”.

Destaca como un logro, entre otros, su participación en la Segunda Bienal Fujisankei, Japón, donde fue seleccionada entre más de mil escultores del mundo y donde recibió el Premio a la Excelencia. “Por un momento me dio la certitumbre de estar en buena dirección y me dio la indispensable confianza, sin la cual es difícil continuar avanzando.  Fue el principio de una etapa trascendental en mi recorrido y el hecho de tomar conciencia de que conocen mi existencia en varios lugares del mundo justifica por momentos mi travesía”.

FRANCINE SECRETAN BIOGRAFÍA

Neuchatell, Suiza, 1948. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Ginebra y en el Kunst Gewerbe Schule de Basel, entre 1968 a 1972. Reside en La Paz, Bolivia, desde 1974.

 

EXPOSICIONES

Presentó 28 exposiciones individuales en Bolivia, Bélgica, Inglaterra, Suiza, Holanda, Francia y Australia:

  • 2003 Museo Nacional de Arte, La Paz, Bolivia.
    · 2001 Galería Essor, Vallée de Joux, Suiza.
    · 2001 Festival Internacional de la Cultura, Canberra, Australia.
    · 2001 Galería “Au galop d’essai”, Ginebra, Suiza.
    · 2001 En su taller, La Paz, Bolivia.
    · 2000 Galería Couvaloup, Morges, Suiza.
    · 2000 SOHO Gallery, Sydney, Australia.
    · 1998 Galería Emusa, La Paz, Bolivia.
    · 1998 Fundación Simon Patiño, La Paz, Bolivia.
    · 1997 Fundación Simon I.Patiño, Cochabamba, Bolivia.
    · 1996 ICI, Instituto Cultural Iberoamericano, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
    · 1996 Museo Nacional de Arte, La Paz, Bolivia.
    · 1993 Galería único, La Paz, Bolivia.
    · 1993 Galería Groot-Begijnhof, Mechelen, Belgium.
    · 1993 Galería Bertram, Londres, Inglaterra.
    · 1992 Galería Edición Schoeneck, Basel, Suiza.
    · 1991 Salón “Cecilio Guzmán de Rojas”, La Paz, Bolivia.
    · 1991 Casa de España, Cochabamba, Bolivia.
    · 1990 Galería Emusa, La Paz, Bolivia.
    · 1989 Palacio de Comunicaciones, La Paz, Bolivia.
    · 1987 Galería Edición Schoeneck, Basel, Suiza.
    · 1986 Galería Emusa, La Paz, Bolivia.
    · 1986 Galería D’Eendt, ámsterdam, Holanda.
    · 1985 Galería Emusa, La Paz, Bolivia.
    · 1981 Galería América, La Paz, Bolivia.
    · 1977 Sala Kenaco Sheraton, La Paz, Bolivia.
    · 1975 Galería Emusa, La Paz, Bolivia.
    · 1974 Alcaldía, Issoudun, Francia.

 

Participó de 115 exposiciones colectivas en Bolivia, Brasil, Chile, España, Perú, Inglaterra, Argentina, Japón, México, Paraguay, Estados Unidos, Cuba, Suiza, Finlandia.

 

PREMIOS

Tiene 18 premios en Bolivia e internacionales en Suiza, Estados Unidos, Japón, Argentina, Perú. Entre ellos destaca: el Gran Premio Nacional de Escultura en Oruro 1974 y el Primer Premio de Escultura en el Salón Pedro Domingo Murillo de La Paz 1977.

 

OBRA MONUMENTAL

Tiene 27 esculturas monumentales emplazadas en Kemijarvi, Finlandia, Porto Alegre, Brasil; Museum of Latina American Art, Londres, Inglaterra; La Paz, Santa Cruz de la Sierra, Sucre, Bolivia; Valdivia, Chile; Punta Hermosa, Lima, Perú; Hakone Open-Air Museum, Japón; Resistencia, Argentina; Culiacan, México; Mar del Plata, Argentina, Neuchatel, Suiza; Guadalajara, México.

 

BIENALES Y CONCURSOS
· 2003 Den Haag Sculpture, Holanda.
· 2002 “Ofrenda para recibir el canto de los pájaros”, Exposición Nacional, Neuchatel, Suiza.
· 2002 Ofrenda para recibir el Canto de los pájaros, Guadalajara, México.
· 2001 Toyamura Internacional Bienal, “Microcosm in your Hands”, Japón.
· 1998 ARCO 98, Madrid, España.
· 1998 Feria Internacional de Arte, Helsinbrg, Suecia.
· 1997 Festivales Internacionales de Lima, Plaza Mayor de la Cultura Iberoamericana, Lima, Perú.
· 1997 1ra. Bienal MERCOSUR, Porto Alegre, Brasil.
· 1997 11ra. Woodsculpting Symposium, Kemijarvi, Finlandia.
· 1997 II Simposium Internacional de Escultura, Valdivia, Chile.
· 1997 Primer Concurso Internacional de Escultura, Punta Hermosa, Lima, Perú.
· 1997 Arco 97, Madrid, España.
· 1996 Segunda Trienal Americana de Escultura, Resistencia, Argentina.
· 1995 Segunda Bienal Fujisankei 95, Hakone Open-Air Museo,Utsukushi-ga-hara Open-Air Museum, Kanagawa , Japón.
· 1995 Toyamura Internacional Bienal “Microcosm in your Hands”, Japón.
· 1996 Primer Concurso Panamericano en Piedra, Mar del Plata, Argentina.
· 1997 Symposium Internacional de Escultura en metal, Isla Oraba, Culiacán, México.
· 1994 Segunda Trienal de Escultura en madera, Resistencia, Argentina.
· 1994 Primer Symposium de Escultura, Asunción, Paraguay.
· 1993 Segunda Trienal Latino-americana de Escultura, Resistencia, Argentina.

 

 

ESCULTURA, TODA UNA VIDA

Lo que más me interesa es descubrir el poder de las formas, su influencia y su función. Las formas que utilizo en mis esculturas son el resultado de un estudio profundo y de una convivencia con un mundo lleno de leyendas, tradiciones y mitos catalizadores, en mi descubrimiento, de los símbolos utilizados en las culturas precolombinas.

Estoy intentando no representar lo visible, pero trato de acercarme a un conocimiento que pueda descubrir el ser más allá de sus apariencias, y creo que las formas pueden despertar emociones, correspondencias que están todavía latentes en alguna parte de la conciencia humana a niveles muy sutiles.

Mi trabajo escultórico ha evolucionado de formas sensuales hacia formas que intentan recoger el sentimiento de lo sagrado, recuperando símbolos, texturas, materiales y objetos rituales, con la pretensión de expresar la grandiosidad de los espacios, donde habitan aún los dioses de las culturas indígenas en los Andes.

El mundo ritual-mágico es una parte esencial, vital e indispensable. El arte debería recordarnos la necesidad de tener una actitud muy íntima y respetuosa hacia la naturaleza y el cosmos, porque el hombre y la mujer somos parte de esas leyes.

Creo que algunas sociedades todavía tienen la gran suerte y el gran privilegio de tener acceso a la verdadera función del arte que es parte inseparable de la vida cotidiana.

En todas las grandes civilizaciones, el arte era uno de los rituales más profundos, un instrumento que podía establecer un lazo, un nexo entre el cielo y la tierra. El arte era como estos guerreros que atraviesan las tinieblas y previenen cualquier perturbación o disturbio. El arte era un medio para liberar la floración de las fuerzas luminosas, ocultas en la materia.

A veces, cuando el silencio se acerca perezosamente hacia mí puedo sostener en mis manos, por un instante, el perfume de un equilibrio casi perfecto. Este silencio inunda mis manos y entonces surgen las formas y los símbolos que se metamorfosean en mis esculturas. En esos momentos tengo la plena certeza de ser enteramente yo misma, no hay espacio ni vacío, estoy llena de mi esencia y de mi felicidad. No siento límites, poseo el campo de todas las posibilidades, amo la vida, amo la humanidad entera, el amor fluye y resbala sobre mi cuerpo. El tiempo se evapora y saboreo los matices de la eternidad. Descubro la tranquilidad de saber, tengo confianza y las huellas del miedo, de la angustia se alejan.

Estoy tratando de entender mi relación con el cosmos… Y quiero que mis esculturas sean ofrendas.

Cuando la imagen es creada no existe forma de concentración más intensa, más absoluta. Es cuando se instala un diálogo entre uno mismo y una fuerza inusual, olvidada. Y entonces me acuerdo, y se restablece el cordón umbilical de la memoria, de mi memoria con la MEMORIA; abandono las praderas estériles de lo superficial, de lo absurdo.

 

Francine Secretan

1998

Revista Ciencia y Cultura

PINTURA, LA NUEVA AVENTURA

Me fascina la geometría que descubrimos en la cultura precolombina. Es de una modernidad admirable, la geometría es la estructura de las formas.

Creo que una forma es el recipiente de una energía específica y la simplicidad de las formas geométricas puede lograr contener esas diferentes formas de energía, que despiertan en nosotros toda esa gama de sentimientos que conforma nuestra vida.

Mi pintura es la expresión bidimensional de mis esculturas…. la esencia es la misma.

La simplicidad probablemente surge de lo esencial, lo primordial, ese espacio que pertenece a todas las culturas, a todos los seres humanos, pero que se diferencian de una cierta manera. Y, por esto podemos distinguir, en general, de dónde viene cierta obra de arte. Ha trascendido para alcanzar lo universal, pero sigue siempre impregnado de su espacio relativo.

Creo que siempre existirá, lo importante es quedarse fiel a uno mismo, seguir autentico con lo que uno piensa, siente.

Y así seguiremos, pintando nuestros sueños de alcanzar lo cósmico, lo infinito, de vivir en este campo ilimitado que es nuestro universo. Esbozar lo maravilloso que es la vida. El arte es un testigo, una reminiscencia de que la vida es asombrosa, conmovedora. Y existirá siempre esta necesidad de recordarlo.

 

Francine Secretan

2021

TRES VALORACIONES DE ESPECIALISTAS:

QUEREJAZU, VALCÁRCEL Y PAZ

FRANCINE, SIMBOLOGÍA Y NATURALEZA DEL MUNDO ANDINO

Francine Secretan es oriunda de Suiza, un país mediterráneo limitado y rodeado por colosales montañas nevadas, donde lo feraz de la naturaleza ha sido dominado y organizado paulatinamente por el metódico y acucioso esfuerzo del hombre, allí se hizo escultora. Conoció y amó a un escultor que le habló de otras montañas y otros mundos. Se trataba de Ted Carrasco, un artista consagrado.

De Los Alpes a Los Andes vino Francine la escultora, seducida por el amor y por las historias de otras montañas, de mitos de pachamamas, de hombres de piedra. Conociendo el embrujo de sus montañas alpinas entendió las andinas. En Bolivia encontró estas otras montañas, acaso tan magníficas como las suyas, pero más indómitas y llenas de vida interior, formando parte de un paisaje agreste y duro pero rico, una naturaleza más primitiva, más generosa y más fuerte que el ser humano, que venera los mitos reales, los apus y achachilas, los azules jaguares creadores de universos, los yacarés creadores de la vegetación y el agua. Conoció a otros seres humanos, estoicos y sufridos, pero generosos y leales.

Este mundo, donde a la inversa de su país natal, la naturaleza ha dominado al hombre, también la ha dominado y cautivado y la ha hecho propia, y Francine ha hecho propio este mundo. La cautivaron la magia, la fuerza telúrica del Ande, y los mitos y creencias de los hombres originales, fueron impregnando su espíritu, comprendiendo la simbiosis entre el hombre y la naturaleza de las culturas prehispánicas y del barroco mestizo. Acaso por su visión, más llena de curiosidad y más ansiosa de búsqueda, ha logrado penetrar más adentro de lo que los demás vemos.

Su arte, intérprete de la realidad y la mitología andinas, realizado en piedra, bronce, especialmente maderas, textiles mestizos, arte plumario, o combinando todos ellos, es ya una expresión del arte boliviano actual, y su empeño y búsqueda constantes la han convertido en una presencia insoslayable que desde hace tiempo se manifiesta en crescendo.

Su expresión formal es totémica, en la medida que los tótems son símbolos sintéticos y sincréticos de las creencias de determinadas comunidades. Su arte tiene una estética bronca y dura, expresión de lo primigenio, vital y pujante, acaso expresión también de esa naturaleza destrozada por la mano del hombre inconsciente que destruye su ambiente, en vez de entrar en equilibrada armonía con él.

Francine ha venido a ser parte de un grupo de mujeres artistas, que acaso por tales, han percibido y expresado maravillosamente la simbología y la naturaleza de este mundo andino.

 

Pedro Querejazu

Historiador de arte

La Paz, 1992

 

ARQUITECTA DE ESPACIOS CEREMONIALES

 

  1. La artista

Un tronco de árbol es un trozo de madera como tantos otros, una lámina de acero no es más que un pedazo de acero cualquiera. Simples cosas, objetos anónimos, indiferenciados, confundibles, sustituibles, objetos neutros.

Francine Secretan, con su sentir y pensar, con intuición y sensibilidad, y con sus propias manos, transforma estos materiales en objetos únicos, les confiere identidad propia, los extrae del mundo de las cosas comunes para convertir a cada uno de ellos en portador de una enorme e inconfundible carga simbólica.

Manos que dan vida a la materia y forma a lo inefable.

 

  1. Materiales

Madera. Troncos, naturaleza. Lo orgánico-biológico. Lo pre-industrial. Madera… y tejidos, lana, cuero, plumas, fibras vegetales. Ancestral, precolombino, manual, artesanal, hecho con amor.

Acero. Siglo veinte, industria, progreso, ingeniería, tecnología.

Acero y madera. La mente y el alma.

 

III. La escultura como objeto ritual

Casi imposible vivencias las piezas escultóricas de Francine Secretan sin imaginar lo que puede haber ocurrido (y aún podría suceder) con ellas, en torno a ellas: su función ceremonial como parte de rituales mágicos.

No son piezas abstractas, no se contentan con presentar (alardear) su propia apariencia ante los ojos del observador. Tampoco necesitan representar cosas de este mundo en un sentido figurativo o realista.

Más que re-presentar son objetos que sugieren, insinúan, evocan ritos, ceremonias, procesiones, encuentros lejanos…

En el acto de magia el objeto mágico es el agente físico, la forma tangible que funge como nexo entre el mago, el sacerdote, el yatiri, el hombre (los hombres) y el dios, los dioses o las fuerzas de la naturaleza.

Elemento que adquiere las más diversas formas, desde la muéca budú hasta la hostia sagrada de los católicos, pasando por las varitas de los magos y un sinfín de amuletos, illas, totems, imágenes, talismanes, marcas y señales.

Al tener forma (y, a menudo, nombre) de objetos rituales, las obras de Francine Secretan despiertan en nosotros sensaciones, sentimientos y pensamientos de lo mágico. Actúan como agentes mágicos a través de la estimulación de nuestra fantasía.

La obra como detonador de la carga explosiva que trae consigo cada espectador. El anhelo del ritual colectivo. La pervivencia de los prehispánico. Lo imprescindible de lo irracional.

Objetos que trascienden su propia.

Símbolos de los que (ya) no está.

Objetos que nos transportan a otra realidad.

 

  1. La escultura como lugar

La escultura de Francine Secretan posee la cualidad de generar, en torno a sí, un lugar.

Cada una de estas piezas escultóricas marca, demarca, crea un lugar específico.

Irradia algo que elicita en nosotros la inconfundible sensación de… lugar.

Lugar inconfundible donde suceden las cosas.

O lugar como espacio del alma y espacio con alma, fuerza, energía, carácter, identidad.

Lugar arrancado del anonimato mediante materiales y formas que lo estructuran, lo expanden, lo definen y le confieren alma.

Objetos que trascienden sus propios límites físicos y dan sentido al lugar donde están.

 

  1. La escultura como espacio

Francine Secretan ha concebido varias de sus más reciente obras no solo como hito (objetos en torno a los cuales se constituye automáticamente un espacio identificable) sino también como sugestivas envolventes en torno a un espacio interior que puede ser visitado por el observador. Algunas de ellas (las “puertas”) son umbrales o delimitaciones entre espacios, que pueden ser franqueadas, transitadas. El concepto escultórico se identifica aquí plenamente con el arquitectónico.

 

Son objetos para mirar, pensar, sentir y además, debido a sus dimensiones y a su configuración, caminar por ellos, estar en ellos, pasearlos, atravesarlos.

Objetos que trascienden su propio carácter escultórico.

 

  1. La escultura como imagen pregnante

Sumamente difícil olvidar una obra de Francine Secretan. Dificil olvidar la sesación anímica que evoca (provoca) en nosotros, dificil tambien olvidar la forma, la imagen en sí. Son formas estas que se quedan colocadas, prendidas, prendadas, impregnadas en nuestra mente y en nuestra retina porque, sin ser en absoluto idénticas a otras, están intimamente relacionadas con aquellas formas arquetípicas que ya se encontraban en lo más profundo de nuestra memoria (tal vez inclusive, antes de haber nacido).

Objetos cuyas formas perviven en nuestra memoria.

 

VII. La escuela como nexo entre tradición y calidad. 

A pesar de todo lo anteriormente expuesto como acerca de lo mágico, arcaico, amcestral y arcano en la obra de Francine Secretan, sus esculturas no dejan de ser eminentemente modernas (o pos-modernas, si se prefiere) en cuanto, lejos de repetir y parafrasear mecánicamente formas y conceptos de un pasado lejano, proponen, en un sentido estrictamente creador y muy personal, experiencias visuales, anímicas e intelectuales que integran el ayer con el mañana, lo colectivo con lo particular. Son esculturas que, sin ignorar en absoluto el aquí, el ahora, nos hacen sentir parte integral de algo que va más allá del “ahora” y del “aquí”.

Objetos que trascienden su propio momento histórico.

VII. A guisa de resumen.

Francine Secretan. Escultora. Constructora. Creadora. Arquitecta de espacios ceremoniales. Paramaga.

 

Roberto Valcárcel

Artista visual

1996

 

FRANCINE, SUS ETAPAS Y EL SENTIDO RITUAL DEL ARTE

 

Parte de una generación que fue testigo de las revueltas estudiantiles de 1968, el espíritu de Francine Secretan ha encontrado una alternativa a la vida en Suiza en el pensamiento aymara y los ritos Kallawayas bolivianos, así como en la Meditación Trascendental, según Maharishi Mahesh Yogi. La artista sobre este tema, manifiesta que:

“La influencia de la meditación trascendental en mi arte, desde que he comenzado esa técnica, ha sido sin duda la que ha determinado mi obra artística, haciendo que esta surja cada vez de una forma más espontánea. La obra que realizo ahora ya no es el resultado de un conflicto, de problemas a nivel psicológico, es más bien el libre fluir de la inteligencia creativa”. (Un país para artistas. El Diario, 1976).

En el desarrollo de su obra, a lo largo de cuatro décadas, se aprecia un paulatino alejamiento de la escultura moderna tradicional y la creación de una propuesta que articula las dos visiones de mundo que han marcado su vida: la cosmovisión andina y la meditación trascendental; a los que añade, cada vez, nuevos elementos que enriquecen la construcción de sentidos. Durante ese largo proceso, en su obra se ha ido consolidando el sentido ritual que distingue a su propuesta y la construcción de un lenguaje propio, con los que evoca los conceptos e ideas de su particular visión de mundo.

 

LOS PRIMEROS AÑOS EN BOLIVIA

A su llegada al país, Secretan trabajó con poliéster y yeso esculturas abstractas de formas orgánicas, con referencias al mundo aymara, en particular a los arquetipos de lo femenino y lo masculino. Usualmente lo masculino estaba sugerido en composiciones verticales cerradas, como en Orko, que quiere decir macho en aymara, escultura premiada en el Salón de la Universidad Técnica de Oruro en 1974; mientras que lo femenino en formas horizontales abiertas receptivas, como la escultura Deidad de la Montaña, con la que obtuvo el Premio en Escultura del Salón Pedro Domingo Murillo de 1977.

En esos trabajos también exploró la posibilidad de representar la creación como arquetipo, una constante a lo largo de su obra. Así describió, algunos años después, su interés por “el proceso mismo de la evolución en sus formas más íntimas… De ahí que mis obras no parezcan tal vez tener una semejanza de elementos completamente florecidos, formados. Lo que trato de expresar es el nivel subyacente de la creación”.

 

LA PACHAMAMA

En 1985 presentó, en la Galería Emusa, una serie de figuras verticales de distintos materiales, entre las que predominaron aquellas que asemejaban tótems africanos constituidos por una serie de formas abstractas circulares que daban la impresión de estar floreciendo. Las composiciones generalmente se dirigían hacia arriba (el cielo) y estaban complementadas por elementos cerrados que representaban lo masculino. Teresa Gisbert así describió la estética primitiva (no occidental) que predominó en la exposición:

Francine Secretan recupera para nosotros una imagen, una imagen por ella creada, imagen de la fecundidad ciertamente pero imagen de la naturaleza ciega que avasalla con una vitalidad sin límites. Sus obras en metal, madera y ónix nos muestran algo que recuerda las entrañas vivas. Secretan se vale de una estética que se acerca a las expresiones más logradas de los llamados pueblos sin historia. Su ofrenda a la Pachamama con el “pago al pie”, tiene una forma floral y animal que emerge, como un fruto expandido, a diferencia de las otras composiciones –todas a su vez relacionadas con la madre tierra– que se concrecionan sobre sí mismas. Son el sístole y diástole de un mismo ciclo vital. (Gisbert, Teresa. 1983. 94)

Esta muestra estaba concebida como un homenaje a la Pachamama, tema y búsqueda centrales para la artista, en los que considera que se sintetiza la esencia de la cultura boliviana.

 

ILLAS

En la serie de Illas, presentada en 1989 en el Palacio de Comunicaciones en La Paz, Secretan reinventó los amuletos usados en el mundo andino para invocar la procreación de los animales y una cosecha abundante. Recreó estas ofrendas a la naturaleza con tallas en madera de formas geométricas, con flechas apuntando hacia afuera y a los lados de la escultura (para conectarse con el espacio circundante); a las cuales añadió distintos elementos de los ritos andinos, y otros relacionados con el trabajo en el campo, como sogas, pedazos de madera, tejidos cuernos, plumas y lana de llama.  Con Waca para los vientos, una obra de esta serie –una especie de tótem vertical en forma de cruz, con una piedra amarrada al centro, conformada por flechas orientadas arriba, abajo, a los lados, y otras diagonalmente hacia arriba–, ganó el Primer Premio en Escultura del Salón Pedro Domingo Murillo en 1987.

Hizo una gran cantidad de obras con estos amuletos, empleados por los yatiris en sus rituales. Encontramos, entre muchas otras, las Illas para la siembra, a las montañas, a la lluvia, a los ancestros, al tiempo, al círculo mágico, a la fertilidad, para recibir el canto de los pájaros, para alejar a los malos espíritus, del sol a la luna, de la tierra al cielo y de los pájaros al sol. En las Illas se manifiesta la intención de los seres humanos de conectarse con la naturaleza y el universo, propósito con el cual la artista se identifica y comparte con los yatiris.

 

ESCULTURA PARA SITIOS SAGRADOS

En Espacio ritual, emplazada en la Cumbre, en el camino a Los Yungas, Premio a la Excelencia en la Segunda Bienal Fujisankei, Japón, en 1995, se consolidó la importancia de la instalación de la obra en sitios con sentido específico. Con planchas de metal, pintadas de rojo, cortadas y unidas, Secretan creó diferentes formas inspiradas en la Cruz Cuadrada y símbolos de los tejidos andinos. Una nota de La Razón explica que:

Espacio ritual, de Francine Secretan, es una escultura de acero policromado de 8 metros de alto por 8 por 6.40 metros. Seis partes componen este conjunto escultórico. En el centro, sobre una plataforma, a manera de ritual, se levanta un elemento circular como principio femenino, frente a uno masculino piramidal, con varios ángulos. En el lado opuesto, se alza una especie de puerta, en cuyo perfil interior se destacan los signos escalonados de la cruz andina. (Para augurarte suerte. Ch´allan en la Cumbre escultura que irá al Japón. La Razón, La Paz, 4 de febrero de 1995).

En Espacio ritual, empleó el rojo como referencia a los tejidos Jalq´a, color que resultó práctico, permitiendo que la escultura se pueda distinguir desde lejos. Desde entonces, se constata un incremento en el uso del metal en la obra de la artista, material que posibilita el trabajo en grandes dimensiones, el uso del color como parte integral de la escultura y potencializa la creación de espacios negativos.

 

INSTALACIÓN/OFRENDA

En Obras recientes, la exposición del Museo Nacional de Arte en 1996, un número importante de obras son las Illas hechas de planchas planas de metal pintado, material que también se aprovecha para crear espacios negativos, que le permiten “incorporar” el entorno en la obras, muchas de las cuales son maquetas de proyectos pensados para diferentes espacios de la ciudad y su entorno. Gisbert resalta la manera en que esta serie dialoga con el espacio circundante:  “Francine evoluciona hacia formas exclusivamente realizadas en metal que se resuelven en composiciones rojas que apuntan al cielo en forma de saetas, hieren y se muestran diferentes en medio de la ciudad, donde todo tiende al gris. Están pensadas para las plazas y para los cruces de calles o caminos, y para vivir entre árboles sin dialogar con ellos”. (Gisbert, Teresa. En torno a la última obra de Francine Secretan, en Secretan. La Paz, 1996: 20)

 

ARTE SAGRADO

En la Cumbre, en el camino a Los Yungas de La Paz, a 5000 m sobre el nivel del mar, en un paisaje soberbio, invade el silencio del espacio elegido por la artista para Espacio ritual que pretende conectar al espectador con su naturaleza cósmica. En el catálogo de la exposición del MUSEF, se rescata cómo la obra activa el imaginario y la memoria del espectador: “Las esculturas están en puntos estratégicos para que cuando la gente va de una escultura a la otra, dentro de su memoria puede despertar esos aspectos mágicos que tiene la Chacana, la Cruz Andina”. (Museo Nacional de Etnografía y Folclore. Francine Secretan. La Paz, Fundación Cultural del BCB, 2003).

Los elementos que componen la instalación, permanentemente situada en la Cumbre, –Tumi, Qimsa, Pacha, los guardianes Maya y Paya– ubicados delimitando y recibiendo al espectador, están dispuestos en forma triangular formando una pirámide, con el objeto de hacer posible la recuperación de la experiencia del individuo de un relacionamiento íntimo con el cosmos (Ibídem).

Hoy en día a la artista le interesa solamente este tipo de proyectos grandes que permitan dar un sentido diferente a la escultura y recuperar el sentido ritual del arte. Espacio ritual fue realizado gracias a una beca de la Fundación Pollock-Krasner de Estados Unidos obtenida por la artista. (Paz, Valeria. Entrevista a Francine Secretan en su casa taller. La Paz, 2 de noviembre de 2008)

*Texto, con algunas revisiones, extraído de: Paz Moscoso, Valeria. “Dos caminos paralelos. La escultura y las prácticas experimentales en Bolivia entre 1960 y 2008” en Pentimalli, Michela. Bolivia: Los caminos de la escultura. La Paz, Fundación Cultural Simón I. Patiño, 2009, pp. 232-395.