Manzana 1 presenta la pintura abstracta
de Fiorenza, María Zanutti y Roxana Arias
Tres artistas de la pintura abstracta congregan su obra en salas de la planta alta de Manzana 1 Espacio de Arte. La inauguración de esta muestra se realizará el viernes 17 de julio, a las 19.30.
Fiorenza Meruvia trae desde La Paz la colección Unidad múltiple en la que ofrece imágenes que son los paisajes internos de su autora.
María Zanutti, de Santa Cruz de la Sierra, con la serie Rojo, explora en las posibilidades de solo un color y ofrece una experiencia estética completa.
Por su parte, la tarijeña Roxana Arias, en su propuesta Bordear lo inasible, ofrece “la irrupción de lo inédito, su resonancia interior. Es el discurso de una artista que en cada una de sus obras entrega un pedacito de su alma…”
Las exposiciones de Manzana 1 Espacio de Arte son abiertas a todo público, con acceso libre. De lunes a domingo, también feriados, de 10.00 a 13.00 y de 15.00 a 20.00.
FIORENZA. Escritora, artista multidisciplinaria e investigadora nacida en La Paz, en 1993. Licenciada en Comunicación con máster en Narrativa, estudios en Historia del Arte Moderno y Contemporáneo de los Siglos XIX-XX y Diseño Editorial.
Libros escritos: “El color del negro” (2019), relato y microrrelato en prosa poética; “SOL” (2022), libro de artista; “Azul” (2025), cuentos ilustrados. Su enfoque se encuentra en narrativas y lecturas experimentales y expansivas a través de la forma multiple que nace de ella como un acto espontáneo. Su universo, en constante exploración, se llama Poesía Cósmica.
UNIDAD MÚLTIPLE. Obra que hace un contraste entre la construcción frágil, arquitectura que no es real y las ilusiones mentales, frente a la construcción sostenida por presencia, como es la respiración en el cuerpo y la existencia de imágenes que posibilitan, como son los paisajes internos. La multiplicidad que se coextiende en la unidad.
A partir de principios básicos humanos como el silencio, el respeto al ritmo íntimo, la elasticidad del tiempo y la imaginación, la obra invita al reconocimiento de la forma aún no reconocida y en potencia. POR: Fiorenza
MARÍA ZANUTTI. Pintora y poeta. Habita ambos lenguajes, el pictórico y el literario, con la misma disciplina y desnudez interior. En su universo plástico no hay límites entre palabra e imagen. Su pintura es un ejercicio de libertad y de resistencia frente a lo urgente. Sus obras no buscan explicar. El espectador encuentra en ellas una invitación al universo lúdico que pertenece al interior de la artista.
Desde su primera exposición individual, Capital (2014), como artista emergente consolidó un lenguaje propio que combina abstracción e introspección. Participó en exposiciones individuales y colectivas, instalaciones y proyectos interdisciplinarios que integran pintura, poesía y arte performático. María Zanutti es la firma con la suscribe su obra visual la poeta Alejandra Barbery.
ROJO. El rojo acompaña a la humanidad desde sus primeras manifestaciones visuales. Es el color del fuego, de la sangre, de la tierra rica en óxidos y de innumerables símbolos culturales. Tiene la capacidad de activar la mirada, de ocupar el espacio en un tiempo dominado por la velocidad y el exceso de imágenes.
Estas pinturas proponen una observación más lenta. No buscan contar una historia ni ofrecer una respuesta cerrada. Confían en la fuerza de la pintura cuando se reduce a lo esencial y en la posibilidad de que un solo color, explorado con persistencia, sea suficiente para sostener una experiencia estética completa.
Nada permanece igual después. POR: María Zanutti
ROXANA ARIAS. Artista plástica boliviana nacida en Bermejo, Tarija, en 1971. Se graduó como Diseñadora Gráfica en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y, de forma autodidacta, desarrolló más de 30 años de trayectoria en la pintura.
A lo largo de su carrera participó en exposiciones individuales y colectivas en centros culturales, museos y galerías de Argentina, Estados Unidos y Bolivia, donde recibió diversos premios y menciones. Su obra forma parte de colecciones privadas y fue publicada en libros y revistas especializadas.
Su profunda pasión por la pintura y por el arte en general también la llevó a incursionar en la gestión cultural como organizadora de exposiciones, concursos, encuentros, talleres y cursos con el objetivo de estimular, promocionar y difundir las artes plásticas. Entre los eventos que gestiona está el Concurso y Encuentro Internacional de Pintura “Guadalquivir”, en Tarija, Bolivia.
BORDEAR LO INASIBLE. Poner en juego un acto: mirar-sentir, dejar entrar lo contingente, eso que no puede anticiparse ni tampoco hacerse presente porque hace de lo venidero algo incalculable. La pintura se resiste a toda totalización. Es un espacio donde circula un lenguaje propio: líneas, trazos, colores, manchas, silencios, sensaciones, etc. Un lugar donde prevalece la incertidumbre, eso que no puede asirse, aquello que escapa al saber y a toda pretensión de dominio. Esa es la forma de un decir, la forma del decir: el acto del pincel.
En el acto de pintar todo es imprevisible. No se sabe con certeza hacia dónde se dirige el gesto y es precisamente esa incertidumbre la que permite que la obra formule preguntas e invite al artista a habitarla, a dialogar con ella. Surge una paradoja donde la obra demanda la distancia y la presencia del artista, un estar aquí con coraje.
El cuadro está hecho de vacilaciones, balbuceos, contradicciones, paradojas, detenciones, retrocesos y equívocos. Es un hacer que no rechaza las ambigüedades ni repele la incertidumbre, que no busca constituirse como un todo consistente y acabado. Hay en él una resistencia al saber sedimentado, a los significados unívocos y a toda pretensión de dominio. Es, precisamente, en esas fisuras donde puede irrumpir algo nuevo, algo que no estaba previsto y que escapa a toda captura definitiva.
Es gracias a la no complementariedad entre el artista y la obra que se abre un espacio por donde algo acontece: un (des)encuentro en el que circulan equívocos, fisuras y desplazamientos que permiten liberarse de los sentidos impuestos por mandatos que pretenden ser únicos y definitivos.
Se trata de una discontinuidad que vuelve a señalar aquello imposible de situar y de asir: la irrupción de lo inédito, su resonancia interior. Es el discurso de una artista que en cada una de sus obras entrega un pedacito de su alma… POR: Roxana Arias