Alfredo Müller / Esmeralda Méndez

Vírgenes del Guapay / Gélida subsistencia

 

 La exposición que reúne las colecciones Vírgenes del Guapay, del pintor Alfredo Müller y Gélida subsistencia, de la escultora Esmeralda Méndez abre las puertas de Manzana 1 Espacio de Arte a figuras de dos diferentes generaciones. La artista orureña y su obra están por primera vez a Santa Cruz de la Sierra, con lo que la galería promueve el conocimiento artístico y el intercambio cultural.

ESMERALDA MÉNDEZ. Oruro, 1987. Artista egresada del Instituto Superior de Bellas Artes de Oruro (2011) con la especialidad de la escultura. Durante 2016 obtuvo el Gran Premio del Concurso Nacional Salón Pedro Domingo Murillo, de La Paz; el Primer lugar en Escultura, en el Concurso Nacional Villa San Felipe de Austria, de Oruro y la Primera mención en el Concurso Nacional 14 de Septiembre, de Cochabamba. En 2013 ganó el Premio Único Emplazamiento a Domitila Chungara, en Cochabamba. Es maestra en el taller de Escultura Monumental Camilangel SRL, desde 2008 hasta hoy. Tiene diez años de trayectoria y más de 20 emplazamientos de obras en las cuidades de Oruro, La Paz, Cochabamba, Sucre y Potosí. Participó en exposiciones individuales y colectivas a escala nacional e internacional.

  

Gélida subsistencia

La obra de la escultora Esmeralda Méndez es generosa en todo sentido y tiene un público cada vez mayor. Su sello escultórico resalta entre sus contemporáneos por su atención al cuerpo humano, la elaboración cuidadosa de sus pliegues y la delicadeza en sus rostros. Su producción tiene variedad temática, expresa pasiones y rasgos psicológicos.

Toca por, ejemplo, problemas cotidianos de la sociedad actual como la trata y tráfico de personas, el alcoholismo, la explotación infantil y el aborto, todos expresados en cuerpos en movimiento. Su método de trabajo es el modelado mediante la arcilla. Esmeralda Méndez maneja con destreza sus herramientas y como consecuencia plasma un acabado fino / Edgar García Guzmán, escultor

ALFREDO MÜLLER. Santa Cruz de la Sierra, 1958. Pintor de formación autodidacta. Su producción de óleos comenzó en los años 70, cuando estudiaba Arquitectura en Alagoa, Brasil. Con un estilo que él denomina Neobarroco hizo más de 50 exposiciones individuales que se inauguraron en Bolivia y el extranjero, de 1987 en adelante, la mayoría de ellas de contenido provocativo en el medio en que trabaja. Tiene una obra extensa que nombra neobarroco cruceño, neobarroco chiquitano, arte erótico y arte sacro. Su pintura es una reivindicación de indígenas y gais. Recibió el Primer Premio en Pintura, en la XII Bienal de Artes de Santa Cruz 1999 y la Mención de Honor del Salón 14 de Septiembre, de Cochabamba en 2000. Reside en Santa Cruz desde 1998.

Vírgenes del Guapay

En Vírgenes del Guapay, Alfredo Müller asume su retorno mítico al vientre materno. Es la quimera del Paitití que lo cautiva y sacude febrilmente. Son las amazonas de la selva las que lo aturden con su vorágine sensual y de esos senos salvajes y aristocráticos extrae los cuatro elementos de la creación de la vida -fuego, agua, aire, tierra-.

Mientras Troya arde, Ítaca florece. Esa es la fórmula cabalística que mueve la obra pictórica de Müller. El gótico europeo, el sioux americano, el punk y el pop, Di Cavalcanti, Guzmán de Rojas, Boticelli, el neomilenarismo que lo asombraron en su largo periplo, se mezclan, se queman y se esfuman hoy en los trazos de este nuevo Ulises que cambia la espada por el pincel.

El canto de las sirenas y la mirada del cíclope han quedado atrás. Vírgenes amazonas le piden eternizarlas. Desde la raíz telúrica surge entonces la fuerza de la raza y la pintura se hace pureza y belleza. Müller, con perfección de alquimista, combina lienzo, óleo y linaza y surgen, en trazos limpios y simples, como cartas de tarot, la reina, las sacerdotisas, las guerreras y las doncellas de la corte de las indómitas amazonas, símbolos místicos de la grandeza espiritual y el coraje ancestral de nuestra cultura.

Así –para este artista- muere en esta muestra la nostalgia del pasado exótico y nace la propuesta de una temática y una técnica que, siendo fiel reflejo de una identidad regional, distante del costumbrismo adormecedor, se proyectan como paradigma de valores y coincidencias universales. Alfredo Müller es el chamán que revive nuestra historia y la inmortaliza / Edgar Lora, pedagogo, gestor cultural, escritor